Renacida

June 2, 2016

No es que yo sea Di Caprio, ni que me haya atacado un oso, aunque casi…

 

Mi llegada al mundo profesional del interiorismo resultó, como sucede con los grandes cambios, por supervivencia.

 

El diseño ha sido mi pasión desde niña. Ya entonces destacaba por mi creatividad y mi alta sensibilidad… , no aceptaba que mi madre me vistiera con ropa que, a mi juicio, no combinaba, tenía que llevar los libros al colegio forrados cada uno según la asignatura y de manera que no pudiera haber nadie que los llevara ni parecidos a los míos. Era muy especial para esas cosas. Diferenciarme del resto era primordial para mí. Consideraba que cada uno teníamos una manera de ser y de ver la vida diferente al resto  que nos hacía especiales, ya los uniformes se encargaban de que pareciéramos borregos, todos por igual.

 

 

 

 

Me encantaba estar rodeada de animales, a ser posible gatos, y observarlos; la naturaleza la música y la danza me acompañaban en mi día a día. Adoraba la estética y las cosas bellas y podía pasarme horas disfrutando de ellas.

 

 

 

A mi padre todo aquello le parecían frivolidades e intentó que estudiara algo de “mayor utilidad”, así que una vez más, dentro de mi restringida libertad opté por estudiar Trabajo Social, algo alejado a temas relacionados con el arte, en principio…

 

 Y digo esto, porque estudiar a las personas, como te enseñan en la facultad, para saber detectar cuáles son sus necesidades, crear empatía para acercarte a ellas,… son herramientas fundamentales para el interiorismo.

Tenía novio, hoy mi marido, y lo que queríamos era tener un trabajo para irnos a vivir juntos, dirigir mi propia vida y ver de qué manera estudiar diseño de interiores, mi pasión.

 

La manera que entonces pensé era más sencilla fue opositando para la Administración. Lo que yo quería era tener un trabajo fijo, con un salario todos los meses y un horario que me permitiera estudiar aquello que me apasionaba.

 

Habían pasado ya nueve años y seguía dentro del circulo vicioso de las oposiciones. Bien es cierto que diseñaba los interiores y mobiliarios de las viviendas de mis compañeros, amigos, vecinos y de todo aquel que quisiera, pero como hobby.

 

Y llegó el día….

Os hablaba al inicio que no era Di Caprio pero que mi vida fue sacudida por un tremendo “Oso” con forma de doctor. El día que ese hombre puso sus zarpas sobre mí, mi mundo cambió de órbita. Marcó un antes y un después.

 

Una mala praxis hizo que tuviera que dejar mi trabajo como interina. De pronto sólo tenía dolor, un dolor incapacitante que me dejó un brazo y una mano sin poderlos mover durante varios años. 

 

Pero esto supuso mi renacer, un momento en el que te planteas lo que quieres y tienes y yo tenía muy claro que no iba a pasar ni un momento más de mi vida realizando algo que no me apeteciera. Tenía que dedicarme a aquello que me daba vida, que me motivaba y para lo que estaba segura  que valía. La gente de mi alrededor, la que me conocía, la que me decía que me dedicara al diseño, no podía estar tan equivocada.

 

Me preparé el examen de acceso a la escuela de Arte 4 y me saqué la titulación requerida con muy buenas notas,  todo sea dicho.

 

Desde entonces no tengo la sensación de tener que trabajar; los lunes jamás son un suplicio, hago lo que me gusta y por eso sé que puedo llegar a ser buena en esto, o al menos disfrutarlo.

 Ya no concibo mi existencia realizando algo que no merezca mi tiempo, mi vida, mi sacrificio y mi dedicación profesional.

 

 

Me dijeron que tenía que abrir una cuenta en Instagram para darme a conocer y, como me pasaba con los libros de la escuela, no quería colgar las fotos que prácticamente cuelga todo el mundo. Necesitaba encontrar un sentido a aquello que pusiera, quería contar una historia a través de las imágenes y el color. Algo que mostrara parte de mí y de lo que ofrezco a través de mi trabajo como interiorista. Estos collages dan pié al desarrollo de éste blog.

 

Me especializo en hacer diseños a medida de aquel cliente que tenga delante, ya sea una familia, un  local o un perro y quería que esto fuera visible en mi Instagram, por ello publico una imagen correspondiente a mi hipotético cliente, otra en la que muestro una pieza de mobiliario a destacar para esa “personalidad” en concreto y finalmente un espacio que iría acorde con ese perfil. A través de los fondos que añado a cada imagen hago unos collages que generan el protagonismo que deseo para cada tres secuencias.

Y así surgieron mis trilogías…

 

Aquí me encuentro escribiendo, por fin, mi primer post. Me resulta un poco complicado y extraño sentirme sola ante el “peligro”  frente a al teclado de mi ordenador. Por ello he decidido contar con la complicidad de Juanito, una luminaria que hice yo misma con un maniquí de cuerpo entero. Bueno, realmente es un cabeza perdida… en vez de cabeza tiene una bombilla con pantalla. Y cuando se le enciende surgen ideas de lo más ingeniosas!

 

Son muchas las personas que tienen curiosidad por saber qué sucede con las trilogías que cuelgo en Instagram y, la verdad, yo muchísimas ganas de hablaros de ellas.

 

Aunque veo mejor comenzar por presentarme, explicaros quién soy y cómo llegué al mundo del diseño.

 

Mi nombre es Eva.

 

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TRI (personaje) +LO (mobiliario) +GÍA (espacio)

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MIS TRILOGÍAS

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2016 © Eva Salabart Interiorismo

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